Cuando era niño íbamos en auto mi papá, mi mamá, algún hermano que se encontraba en casa y yo de Córdoba a Fortín de las Flores (ya que ésta por encontrarse a mayor altitud suele tener un clima más fresco) a una cafetería o nevería a tomar el famoso «ice cream soda» o “helado de vainilla con coca cola”. Para mí era todo un hallazgo descubrir lo rico que sabía aquella mezcla de helado con refresco de “Cola”; después también conocería el refresco “Sangría Señorial”. A esa edad cada una de las novedades era todo un placer.
En aquellos años ir de Córdoba a Fortín resultaba un largo camino con pocas construcciones que se iban archivando en mi mente. Casi llegando a Fortín se encontraba a mano izquierda “Posada Loma” justo en la Loma (de ahí su nombre), creado en los años 40ta. para el descanso y contacto con la naturaleza. A un lado del mencionado hotel estaba una casa grande con extensa variedad de ordenadas plantas conocida como “Casa Lau” (propiedad del botánico alemán Alfred Berhard Lau), a la que dedicare un “Gastando Zapatos”. Contigua se encontraba la “Posada Trini” mansión que fue construida y habitada por la familia Ruiz Galindo. Posteriormente Don Antonio construyó el hotel al que llamaría “Hotel Ruiz Galindo”. El conjunto de los tres espacios era armónico y agradable por la naturaleza y el colorido de los distintos verdes.
“Fortín de las Flores” debe su nombre a dos razones:
-“Fortín”: pequeño fuerte o construcción militar para resistir ataques enemigos…
-El segundo apelativo “de las Flores” se debe a que la aromática flor de gardenia es uno de los símbolos más distintivos de la Ciudad, siendo además este lugar pionero en la “floricultura mexicana”.
Cabe señalar que al entrar a la población (en aquellos años) justo en la curva hay una serie de pequeños lugares para expender variedad de flores y plantas de ornato.
Al inicio “Fortín” era un modelo de ciudad por el orden y limpieza en sus calles bien pintadas e iluminadas, sin baches, así como amplios espacios públicos de esparcimiento. A pesar del crecimiento económico, “Fortín de las Flores” conservaba un ambiente tranquilo y familiar, más enfocado a la conexión con la naturaleza que con la vida nocturna al no existir bares.
Así mismo “Don Antonio Ruiz Galindo reconocido altruista y benefactor de la ciudad promovió la introducción de servicios como agua potable, drenaje y pavimentación. Se dice que al ser propietario de un predio muy grande lo convirtió en “El Fraccionamiento Fortín de las Flores”, considerado el primero en Latinoamérica con cableado eléctrico y servicios ocultos.
En su calidad de líder clave de la hotelería mexicana realzó a nivel internacional a “Fortín de las Flores” al promocionarlo como un destino turístico.
Además Don Antonio Ruiz Galindo como fundador de la empresa “DM Nacional” dotó de mobiliario a todas las escuelas de la localidad. “…En “DM Nacional” se empezaron a ensamblar los primeros “Volkswagen de México” antes que existiera “VW” de Puebla…”.
“Los grandes personajes sobreviven a la historia.”
Camelot
…Sin caer en la exageración, aquel “Fortín de las Flores” que disfruté en los años 60tas. y 70tas. era para mí un Paraíso…






















