En aquellos ayeres de mi natal Córdoba, Veracruz recuerdo que a finales de los años 50tas. en la esquina del comercio “Los Leones”, había una pieza de madera o “poste amarradero” (de los poquísimos que aún existen) con unas argollas de hierro para atar los caballos, burros o mulas que seguían siendo el medio de transporte comercial fundamental en las zonas rurales o montañosas.
Aunque ahí se distribuía un surtido de productos como jabón en barra, velas, piloncillo, cerillos, “antiguos combustibles de aserrín” (“compuestos de aserrín mezclado con petróleo utilizado para “calentadores de agua”, comúnmente llamados boilers”), así como latas de sardinas, aceite en botella, chiles jalapeños enlatados entre otros; se vendía principalmente maíz y salvado, además de variedad de productos agropecuarios.
“…”Los Leones” se desarrolla dentro del contexto histórico de Córdoba, Veracruz como un centro comercial agrícola e industrial importante que similar a otros, tuvo su evolución gracias al ferrocarril y ubicación estratégica en la región de las “Altas Montañas” de Veracruz…”
Muchos de “los clientes frecuentes” de dicho establecimiento procedían de Los Filtros, El Gallego, Toxpan, La Capilla, Kilómetro 14, Lagunilla, Tinajotas, Rancho Quemado, Sabana Larga, etc. Localidades pertenecientes al Municipio del Córdoba Rural, que luego de comprar, preparar, cargar y montar en sus animales continuaban su camino…
“…La realidad en algunas partes de México y Latinoamérica era de contrastes extremos, donde los métodos ancestrales seguían vigentes…”
El propietario de “Los Leones” fue entonces Don Alejandro Regules casado con Doña Consuelo Orbezo, mis padrinos de Bautizo desde 1953.
¡y “Parece que fue Ayer”!… (mencionados en otros de mis escritos”).
Tuvieron 4 hijos (el último unos meses mayor que yo).
¡Guardo cariñosas memorias de Don Alejandro y Doña Chelo; me da la impresión de estarlos escuchando…!
“Padrinos: estrellas que brillan y guían»
Vienen a mi mente pasajes de cuando íbamos mi papá y yo a “Los Leones” a comprar “maíz seco” para llevarles de comer a los gansos que él tenía en un terreno del tío Miguel frente a la entrada de la Finca “La Trinidad Chica”.
Con aquel saludo coloquial de:
-¡“hola compadre”!
-¡“hola compadre”!
conversaban sobre las anécdotas del momento.
Mi padrino siempre me obsequiaba unos “chiclosos Toficos” o algún otro dulce.
Para mí era muy importante, ya que mis padres me habían inculcado el significado de ser padrinos hacía varios años: ¡“Respeto y admiración”!
¡Me gustaba mucho visitar “Los Leones” para saludar a mi padrino Don Alejandro!
Entre mis padres y sus compadres había una valiosa amistad; los encuentros de mi madre y mi madrina eran de emoción y muestras de cariño.
¡Los años pasaron inexorablemente, ahora los cuatro han fallecidos!
Esa esquina que en la actualidad es un “supermercado” (que ofrece productos básicos y servicio a domicilio) no solo ha conservado el tradicional nombre de “Los Leones” sino además es otro exitoso “Punto de Venta” del café en bolsa “Don Balta” con tradición no solo dentro sino también fuera de la Región.
Tomando café en un espacio de los llamados “Barra de Café Gourmet” en Coyoacán CDMX encontré el “Café Basa” que silabeando significa:
“BA” (de Baltazar)
“SA” (de Sánchez)
definido como “de alta calidad” y “sabor refinado”.
“Los Leones” el lugar como describí, donde estuve y “Gasté Zapatos” al lado de mi padre hace más de medio siglo.
¿Qué sería anteriormente de esa esquina en las “Lomas de Huilango”?
¡Quizá alguien que lo recuerde nos lo quisiera narrar…!
«En cada rincón de una tienda antigua, hay una historia familiar»






















