Mi corta experiencia de “Gastar Zapatos” por Puerto Rico fue la de descender un día de un “Crucero” a mediados de los años 80’tas en compañía de Dolores y gozarlo no solo a través de la caminata sino también de las fotografías, películas y reportajes que yo había visto de “La perla de los mares”, como bien la nombra el compositor Rafael Hernández en una de sus múltiples melodías interpretadas, entre otros por el “Lujo de México” Marco Antonio Muñiz (“…bautizado en Puerto Rico como el “bien amado” o “jíbaro mexicano” quien se presentó ininterrumpidamente allá durante treinta y ocho años…”).
¡Unidos siempre por un mutuo amor hacia ese mágico País!
Puerto Rico es un “territorio libre asociado” a los EUA con quien comparten moneda.
El mayor turismo es de Norteamérica.
¡A esta isla llegó Colón en su segundo viaje al Continente Americano!.
Puerto Rico le fue puesto el nombre por todas las riquezas que salían a la Corona.
“…”Borinquen” es el nombre taíno antiguo de este País , que significa «tierra del gran señor» o «tierra del señor valiente»…”.
Al atracar la excursión en San Juan (su Capital) empezamos a “Gastar Zapatos” subiendo por las calles hasta llegar al “Viejo San Juan”, donde se aprecia la arquitectura del “casco antiguo” con gran colorido, sello caribeño de sus construcciones coloniales vestigios de la herencia española.
¡“El Morro”, fortaleza colosal construida en una punta de la isla con el fin de protegerla de los ataques marítimos. Hagamos para ello un ejercicio trasladando nuestros pensamientos siglos atrás!. Otros fuertes similares los podemos apreciar en puertos como Veracruz, La Habana, Cartagena de Indias, San Agustín Florida, Campeche …¡y más!.
“…Un sitio muy turístico es “La Isla Culebra” rodeada por numerosos cayos y sus aguas son famosas por su belleza y diversidad…”.
“…Presente en todo momento aquí en mi pensamiento
Culebra islita querida, isla de mis ensueños.”
Edgardo Romero
En casa de mis padres donde habían discos de acetato de 33.5 RPM recuerdo escuchar las clásicas “Mil violines” (de principio de los 60tas), interpretada por el boricua Chucho Avellanet, así como “Lamento Borincano y “Preciosa” por el mexicano Marco Antonio Muñiz, letra de Rafael Hernández Marín (también mencionado renglones arriba) sin duda de los compositores más influyentes (se dice que tiene en su haber más de 2000 melodías), además de ser considerado uno de los “padres de la música portorriqueña”.




















