Cada verano, sin fecha exacta, era la época del año en la que mi mamá tomaba especiales precauciones sobre el calor y nos explicaba las consecuencias que éste traería aunque como niños, adolescentes o jóvenes no le prestábamos la atención que ella esperaba. Nacida a principios del siglo pasado en la “Hacienda Guadalupe” a las faldas del Volcán “Pico de Orizaba” o “Citlaltépetl” (ya lo puntualicé en más de un escrito) estaba acostumbrada a las bajas temperaturas experimentando después de contraer matrimonio y cambiarse a otra región, una drástica alteración al vivir en una zona donde la primavera y el verano suelen ser cálidos y húmedos: Córdoba Veracruz. Con manchones de bosque tropical, manglares, vegetación de humedales verde y prodigiosa, pero donde abundan diversas clases de insectos prácticamente todos los días del año (digamos algo así como Macondo, pero menos caluroso). Insectos desde inofensivos hasta ponzoñosos situados en diferentes lugares a excepción de los famosos alacranes cuyo hábitat era el desierto y climas secos, pero que actualmente se han adaptado a una amplia gama de condiciones ambientales. Todos aquellos “bichos” resultan incómodos sobre todo para quienes no están acostumbrados a lidiar con ellos, como los habitantes del altiplano o de regiones áridas. Así que en el Centro del Estado de Veracruz hay que adaptarse primero al calor y luego a la temida ¡“CANÍCULA”!.
…y es la Canícula …“el evento climático que sucede durante la estación de verano y se caracteriza por ser una sequía, es decir una disminución o ausencia de lluvia…”. Fenómeno meteorológico que trae consigo aparte de sabandijas, enfermedades infecciosas, deshidratación o falta de líquidos en el organismo como consecuencia de vómitos, diarreas, sudoración excesiva así como problemas de dermatitis causados por insolación. ¡Por ello mi madre resaltaba extremar cuidados en la “Canícula”!: “…mantener la hidratación, evitar exposición al sol y actividades a la intemperie entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, así como usar sombrillas, gorras o sombreros…” en aquel entonces, hoy existen protectores solares que ayudan a la piel.
Es sabido que “…”la CANÍCULA” se convierte en el escenario ideal para la aparición y proliferación de diminutas “hormigas” llamadas acertadamente “hormigas molestas” que suelen formar senderos desde y hacia el agua o el alimento…”. Así como de “los mosquitos de la fruta o verdura” que se alimentan de restos orgánicos, los cuales se reproducen con más facilidad debido a las altas temperaturas y a la humedad. Ésos son para mí una incógnita desde niño hasta la fecha, ya que no he logrado descifrar cómo “por arte de magia” en escasos minutos aparecen aquellos diminutos mosquitos (diferentes a cualquier otro insecto) alrededor de donde se encuentran los ya citados alimentos …¡asombroso!.
Peor aún resulta la presencia de las moscas que merodean principalmente a la hora de las comidas y muchas veces por más “artimañas” que se utilicen no se consigue espantarlas.
“La más pequeña mosca irrita al león más terrible”
Anónimo


















