Recuerdo cuando pequeño (debieron ser finales de los años 50’s) haber ido a “Zacatlán de las Manzanas, Puebla”, lugar donde “vio la luz por vez primera mi padre” pocos meses después de que mis abuelo paternos desembarcaran (como ya he comentado) procedentes de Valencia, España.
El viaje que hicimos en familia (empezando por mi mamá), fue memorable para mi papá ya que su principal propósito era llevarnos a todos a conocer (o a algunos reconocer) su Zacatlán. Guardo en mi memoria la visita
a su “Madrina de Bautizo”, una señora vestida a la usanza de aquellos años, toda de negro como persona mayor y viuda.
«Para cuentos y campanas, Zacatlan de las Manzanas».
Pernoctamos en el segundo piso del “Hotel Zacatlán”, subiendo por unas escaleras no muy anchas (hoy en día ese hotel con apróx 81 años de existencia se ha convertido en uno de los más tradicionales y céntricos) ubicado a una cuadra del “Zócalo” o “Centro Histórico” al igual que de la Iglesia principal donde mi papá fue bautizado. Estando en el actual “Pueblo Mágico de Zacatlán de las Manzanas, Puebla” logró tramitar su “Fe de Bautizo” de la cual conservo “foto copia” de ese para mi significativo documento. No olvidemos que la citada “Acta Bautismal” se efectuó en 1907 año de su nacimiento (enmedio de un México revuelto, antecedente de la Revolución que se avecinaba), y que para tal efecto era necesario revisar los libros físicos en el “Archivo Diocesano”.
A pocos pasos de ahí estaba la reconocida “Fábrica de Armas Trejo”, hoy “Manufacturas Trejo S.A. de C.V. En aquel entonces mi papá encargó con el dueño una pistola deportiva con motivos y su nombre grabados (”Las pistolas Trejo” son altamente valoradas hoy en día por coleccionistas, consideradas piezas de ingeniería mexicana únicas). Tiempo después la “Pistola Trejo” ya en casa, lucía en una “vitrina armero de madera con paño verde en su interior”.
Estando en Zacatlán no podía faltar ir a una “Fábrica de Sidras y Conservas de Manzanas”, “…apreciado como uno de los principales productores en México, cultivo que se introdujo en la región en el siglo XVIII razón por la que se le haya dado el apelativo “…de las Manzanas” (“…una de las frutas más consumidas y versátiles del mundo…”).
Mi papá llevaba su “cámara de grabar en cine” lo que permitió dejar testimonio de aquel memorable viaje para todos los que lo acompañábamos como dije, especialmente para él.
Finalmente fuimos a visitar un sitio de gran valor paisajístico y folclórico en la Sierra Norte de Puebla, nombrado “El balcón del diablo” entonces un lugar muy rústico donde no había más que vegetación.
«Zacatlán con el alma entre las nubes».
Décadas después fuimos mi esposa, mis hijos y yo al “Balcón del Diablo” encontrándonos con un destacado “mirador turístico natural”, famoso por sus “paisajes de barrancas”, “cascadas”, “vistas espectaculares” así como “atractivas construcciones”.
Igualmente en el centro de la Población de Zacatlán admiramos “…El Reloj Floral” construido durante la remodelación del “Zócalo”, en 1986 y donado por la empresa “Relojes Centenario”, la más representativa de este Municipio…”. Dicho reloj famoso por tener dos carátulas monumentales de 5 metros de diámetro adornadas con flores naturales, a diferencia de muchos otros éste reproduce melodías diferentes cada hora, incluyendo «Cielito Lindo», «México Lindo y Querido» y “Blanca Navidad” entre otras…”.
Así mismo mi papá me llevó a conocer la Iglesia de “San Francisco” en San Andrés Chalchicomula, Puebla al igual que su reloj centenario procedente de su natal Zacatlán; hoy en día desafortunadamente solo queda el hueco. Supe también que gracias a la intervención de Don Salvador tanto ahí como en otros lugares se pudieron colocar este tipo de relojes.
Aunque mi papá no vivió mucho tiempo en “Zacatlán de las Manzanas, Puebla,” siempre conservó aquella nostalgia y emoción que deja una bonita época de la infancia.
«Los aromas de la niñez nunca se olvidan»
«La infancia: cuando todo era magia»
«Dulces recuerdos, tiempos dorados»
Anónimo






















