En algunos de los lugares que he visitado, cuando pregunto sobre las estaciones del año (refiriéndome a “temporadas”) he recibido contestaciones como:
-“…Aquí solo hay “dos estaciones”, la del tren y la “estación de lluvias” (buena ocurrencia)
o también:
-“Aquí tenemos “la estación de bomberos” y la “estación de calor”.
¡Ja!
Como se sabe, hay regiones del planeta con las cuatro “Estaciones del Año” bien definidas, sin embargo en otras sobresalen “la de lluvias” o la “de secas”.
¡En el transcurrir del tiempo se ha visto que existe una mayor promoción turística y comercial “del verano” independientemente del Hemisferio (“Sinónimo se pudiera decir, de Vacaciones”) que se asocia con lugares de calor, playa, arena, mar, ocio, etc. Además de mejores condiciones climáticas para actividades al “aire libre” y “mayor tiempo de luz destacándose en este primer cuarto del sigo XXI, repito ¡“El Verano”!.
“…Aunque ambos “hemisferios” tienen veranos con “temperaturas altas”, el “hemisferio norte” (que incluye la mayor parte de la población mundial de Europa y Norteamérica) fue el primero en darle importancia y establecer formalmente “las vacaciones de verano”, consolidando este hábito alrededor de los meses de junio, julio y agosto. Vacaciones que algunos llaman también “tiempo de estiaje”.
¡Después de la recuperación económica de la “Segunda Guerra Mundial” surgieron impetuosos los medios de comunicación (empezando por el cine y la televisión) promocionando e ilustrando el: “Viaje en Familia” o “Viaje solo”, a “Playas”, “Costas”, “Islas” o “Lugares Paradisiacos”.
A mediados del “Siglo XX” se consolidan “los festivales de música al aire libre”, preferentemente en Europa (España, Reino Unido, Bélgica) y en América (particularmente Estados Unidos, México, el Caribe). Estas zonas combinan el clima estival, el turismo costero y una enorme costumbre de macro eventos que dictan los “hits”o “temas mundiales”.
En México, la tradición de los “festivales de verano” está profundamente ligada a las raíces prehispánicas (ciclos agrícolas) y coloniales. Un referente moderno para nuestro País es el “Festival Internacional Cervantino”, tomando como inspiración los “Entremeses Cervantinos Callejeros”, consolidándose como uno de los eventos culturales e internacionales más importantes.
“El Carnaval de Río de Janeiro” en Brasil: festival estival de verano austral que se ha convertido en una de las fiestas más grandes del mundo.
Así mismo aparece “la famosa canción del verano”: auténticos himnos de fiesta desde clásicos inmortales hasta éxitos globales. Estos temas han marcado los veranos en España, México y toda Hispanoamérica, dominando de forma masiva las radios, discotecas y “chiringuitos de playa” conocidos también como “pequeños bares al aire libre donde se venden bebidas y, a veces, alimentos” durante los meses estivales…”.
Aaahhh, “la canción de verano”, aquellas melodías de letras y música simplista, estribillos repetitivos, ritmos pegadizos y alegres, bailables; letras sencillas o sentimentales que sobresalen en las listas de reproducción y las fiestas propias de esta temporada.
Recuerdo aquellas canciones de éxito:
-”Suavemente”
Portorriqueño: Elvis Crespo
-”Macarena”
dúo sevillano “Los del Río”
«Dale a tu cuerpo alegría, Macarena, eh, Macarena (¡Ay!)”
-«El Tiburón»
“Proyecto Uno”, “estadounidense de origen dominicano”
-“Despacito”
Portorriqueños: Luis Fonsi y Daddy Yankee
Y muchos etcéteras más…
Están también cintas cinematográficas como: “La risa en vacaciones”, saga mexicana de comedia grabada en el “Puerto de Acapulco”. Consta oficialmente de ocho películas, donde además de situaciones sorpresivas y algunas chuscas, se muestra el uso de la típica ropa de verano: “…en las mujeres preferentemente “trajes de baño de una o dos piezas (“bikinis”) a menudo acompañados de “pareos”; grandes lentes de sol y sombreros de paja. En ambos sexos el “calzado estrella” son las “chanclas” o “chancletas”, (“de pata de gallo”) “huaraches de piel”, los típicos “tenis blancos de lona” y más.
Igualmente, “…se considera la temporada de mayor demanda para “podólogos” y “pedicuristas”. El aumento de las temperaturas impulsa el uso de calzado abierto (sandalias), lo que genera una gran preocupación estética por lucir unos pies impecables…”
«El verano cabe en un helado».
“Los cines de verano” o espacios de proyección cinematográfica “al aire libre” muy populares en diversas ciudades del mundo, permiten disfrutar de “películas bajo las estrellas” o en recintos abiertos como una forma placentera de combatir “las olas de calor”.
En lugares como Grecia y España estos cines han experimentado un renacimiento, ya que son redescubiertos por la ciudadanía que combina ocio, nostalgia y frescor nocturno. (mi hermana Tere contaba que cuando vivió en España las funciones comenzaban de las 23:00hs. en adelante). Actualmente en los países y regiones donde sí se altera el reloj, como es el caso de Europa o Estados Unidos, “los cines de verano” se ven obligados a retrasar el inicio de sus proyecciones.
Hace varios años me regalaron un libro muy simpático, «Diario de una abuela de verano»: “…libro donde se narran las experiencias reales de la autora quien cada mes de julio invita a sus 14 nietos a pasar las vacaciones con ella en su casa de campo situada en una comarca histórica de Cataluña. A través de la convivencia y las divertidas anécdotas con los niños, el libro explora reflexiones profundas sobre la vida, el paso del tiempo y las relaciones familiares…”. ¡Tema para mi enriquecedor!.
«Atardeceres que valen mil veranos».
Si sintonizamos la televisión podemos observar que está muy marcada la “programación de verano”, una práctica común en el sur de Europa (Italia, Francia, España) debido a las “vacaciones estivales”. Por ello aunque las grandes ciudades costeras abren todo el año, existen destinos donde la economía se paraliza en invierno y la oferta comercial se reinventa cada verano, surgiendo por consecuencia “El fenómeno de los guiris quemados» refiriéndose a los turistas del norte de Europa que llegan a las costas españolas buscando el sol estival y terminan con graves quemaduras solares debido a la falta de protección en su piel.
En metrópolis globales (como Nueva York, Dubái, Tokio o Ciudad de México) y destinos costeros, los negocios abren ininterrumpidamente para aprovechar el flujo turístico.
Total que de una u otra forma el verano es una estación muy socorrida en el mundo del turismo, aparte de las “Estaciones de Autobuses ( ADO )”, “de Ferrocarril” o de la de “Bomberos”, ¡Ja!.
Y aplica la frase aquella de:
¡“Disfruta del Veranito”!




















