De niño escuchaba en mi natal Córdoba, Veracruz comentar a mis papás:
-“Vamos con el “doctor alemán”, el Dr. Hensen”
(luego supe que se llamaba Job y que “hablaba” 7 idiomas, dato destacado para esos años).
También recuerdo a mis hermanos mayores platicar de las filas que hacían al llegar al consultorio a recibir sus respectivas “purgas”, que consistía (según información posterior) en tomar primero una cápsula de “aceite de epazote” que provocaba el “eructar o expeler”, en seguida una cucharada de “aceite de ricino y yerbabuena” y de ahí hacer “otra cola” (la del baño) porque aquel “laxante” estaba por “surtir su efecto”, ¡uuuupppsss! (era como entonces los “desparasitaban”….). ¡El resto del día continuaba tomando “té de hojas de limón”!.
No olvido que siendo muy pequeño mis papás me llevaron a consultarlo, probablemente por el problema de asma que me aquejaba. Lo deduzco porque a mi no me “purgaba” pero si me daba “un preparado líquido color rojo intenso” (como jarabe) según yo “sabor cereza” que vertía de una jarra y que me gustaba mucho. Luego me enteré que era “un jugo de naranja fermentada” (para mi que se referían a diferentes líquidos). Seguramente una receta de su creación o aprendida en su natal Alemania. No volví a probar sabor tan delicioso hasta después de 20 años en 1973 con mi tía Meche en Tijuana; lo compraba “del Otro Lado” (EUA) por no ser común en “aquellos ayeres”. Mmmmmmuy parecida a aquella pócima del Dr. Hensen.
Me enteré que el doctor al ser “médico naval” y por “azares del destino” llegó al Puerto de Veracruz, posteriormente a Córdoba donde permaneció hasta su muerte.
Contrajo nupcias con una inmigrante alemana, la Sra. Lilly, llegada a Tapachula, Chiapas quien anteriormente había estado desposada con un cafetalero muy importante de aquella comarca (Otto Pohlenz). Posterior a su “separación” se uniría en matrimonio con el Dr. Hensen (repito ambos alemanes).
De ese matrimonio nació Herman, con el mismo físico corpulento de su papá al igual que el mismo “don de gentes” de sus hermanas las tres hijas de su mamá ( Pohlenz).
Con el tiempo el doctor Hensen se convirtió en el propietario de la “Colonia San José” en Córdoba, donde se ubicaron casas residencias, lo mejor de los años 50tas./60tas.
Después de vender aquellas hectáreas cambiaron su residencia rumbo a “Las estaciones” a orilla de la vía del ferrocarril que transitaba de Veracruz a México: “El Mexicano”. El “doctor alemán” adquirió una extensión tan grande que abarcaba del “Barrio de Las Estaciones” hasta el límite con “El Panteón Municipal Zacatepec”, convirtiéndola en una finca extraordinaria de árboles frutales: mangos, guanábanas, naranjas, limones al igual que “cafetos”, etc etc. (“El Rancho Miranda”) por el que había que llegar a través de un camino angosto de terracería (“Calle 9”) donde se estacionaba el auto hacia la vía del tren, para continuar “Gastando Zapatos” rumbo a la “Finca” que como comenté estaba rodeada de exuberante vegetación, una terraza a la entrada y portales por los tres costados. Generalmente “Gastábamos Zapatos” por la “Calle 21” tomando el sendero contrario hasta llegar a la “Finca”. A mi papá no se le hacía lejos pero para mí (a esa edad) me parecía “lejísimos”; como he narrado finales de los 50tas…
Actualmente estaría situado aproximadamente en las “Avenidas 19 y 23” … ¡ya llovió… y mucho, Ja!
Inicialmente la construcción tenía 2 habitaciones. Posteriormente se construyeron 23 más con la finalidad de transformarlo en Hospital, proyecto que quedó inconcluso ya que desafortunadamente el Dr. Hensen sufrió una dura caída golpeándose en la cabeza y falleciendo 3 meses después…
Era aún menor cuando en casa escuché una conversación entre mi papá y Herman (el hijo del Dr. Hensen ) comentando acerca de Hitler y la “Segunda Guerra Mundial”; todo me parecía extraño pero a la vez interesante. Fue hasta el “Primero de Bachillerato” que mi maestro Lic. Rincón al impartirnos la materia de “Historia Universal” nos haría un relato detallado de las “Dos Guerras Mundiales”, por las cuales mostré una particular curiosidad.
Resaltaré que en la ciudad de Córdoba, Veracruz el Dr. Hensen o “el doctor alemán”, era muy famoso no solo por sus “purgas” sino por lo acertado y oportuno en sus diagnósticos y en sus “preparados curativos”. Medicina natural a la que se referían como “Medicina importada del Antiguo Continente”.
Los pacientes eran atendidos por el Dr. apoyado de su esposa Lilly. Se dice que el Dr. Hensen estudió con el inventor de “Los rayos X” en Alemania…” y que tenía un (para la época innovador) “Aparato de rayos X” con armadura de madera…”.
En el consultorio del “Dr. alemán” se practicaban toda clase de procedimientos: desde extracción de una pieza dental, operación de anginas, hasta partos y varios tipos de cirugías… En ocasiones los pacientes sin suficiente recurso cubrían los honorarios devengados en “especie” (gallinas, huevos etc etc).
El Dr. Hensen (como mencioné renglones arriba) era un hombre de carácter fuerte, alto, corpulento, de manos grandes, lentes redondos, pantalón de “casimir”, tirantes, también usaba “corbata de moño”, además de unas peculiares botas.
Yo tuve de compañero desde 4to. de Primaria y vecino cercano a mi casa (nos separaban como 100 mts. de su casa a la mía) a Jorge Ríos Pohlenz, nieto de la primera esposa del ya citado “Dr. alemán”.
Tanto Jorge y familia así como varios descendientes del Dr. Hensen (aún luego de su muerte) vivieron en el que se referían como “El Rancho”. Posteriormente la viuda fraccionó y vendió la finca, predio que heredó su hijo Herman y la tía menor de Jorge (Lilly), emigrando a California donde tuvo 5 hospitales en la zona de “Los Ángeles”. Allá también se trasladaron los Ríos Pohlenz (Jorge sus papás y hermanos) donde continuaron su labor en el hospital; es decir que si el Dr. Hensen no vio realizado su proyecto de “Hospital en Córdoba, Veracruz” su sucesora lo hizo realidad en EUA.
¡Cómo es la vida!
La familia de Jorge con segundo apellido y rasgos teutones se establecieron en el “País de la Barras y las Estrellas”.
Así es como se forma en todo el mundo el mestizaje o mezcla de culturas dando origen a nuevas poblaciones y expresiones”. ¡A modo de ejemplo está la esposa de mi amigo Jorge que es tailandesa!.
¡Lo que queda claro es que el Dr. Hensen en su paso por Córdoba, Veracruz dejó una imborrable huella!
Importante señalar que quienes lo conocieron y los que además fueron sus pacientes catalogaban el desempeño del Dr. Hensen como EXCELENTE (“el doctor alemán”).
«El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados.»
Jean Paul Richter






















