Cursaba el grado de “Primaria” cuando aprendí que “diversas culturas mesoamericanas, notablemente los aztecas (mexicas) utilizaban un sistema eficiente de mensajeros llamados “painanis”, quienes relevaban mensajes a través del territorio, un antecedente directo del correo”… “Es decir que antes de la escritura, la comunicación a distancia era verbal. Los mensajeros memorizaban mensajes y los transmitían oralmente”.
De niño después de escuchar dentro de la casa de mis papás (he explicado en otro de mis escritos que dada la seguridad de aquella época la “puerta principal” de la casa permanecía abierta todo el día) el icónico sonido del tradicional silbato aunado al grito de:
-¡Cartaaaa!,
Fiuuuuuu, Fiuuuuu…
-¡El Carterooo!
…bajaba sin dilación para encontrar al cartero con su uniforme “comúnmente en tono beige, caqui o arena; en telas resistentes como algodón o gabardina, ideales para el trabajo al aire libre y el calor (hasta que años después cambió al color gris), además de la imprescindible “gorra de plato” o “tipo militar con visera” así como una bolsa de cuero o lona (alforja) color café o negro cruzada al hombro para cargar la correspondencia”.
“…”las alforjas” representan un símbolo de identidad y orgullo de un oficio cercano a la gente, que ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su esencia…”
Abreu Gracias
En “temporadas estacionales” como “Navidad” o “Cumpleaños”, mi mamá estaba especialmente “al pendiente” de recibir carta de mi hermana María Enriqueta (“Chata”) procedente de España. También le llegaban cartas de mis hermanos que estudiaban fuera de Córdoba. Además frecuentemente ella escribía (con muy bonita letra “palmer”) a algún familiar o amistad. Como regularmente terminaba sus cartas “entrada la noche” (con tantos hijos y todas las “labores del hogar” a cuestas) íbamos mi papá con alguno de nosotros al “Barrio de las Estaciones” de tren a depositarlas en el buzón grande y rústico empotrado en la pared de la terminal y así alcanzar el “ferrocarril nocturno” a la CDMX para que amanecieran en la “Estación Buenavista, Zona Metropolitana del Valle de México”. ¡Un excelente servicio en aquellos tiempos!.
La oficina principal de “Correos” en la ciudad de Córdoba, Veracruz se encontraba en la Ave. 3 entre las Calles 1 y 2, contiguo al “Palacio Municipal”. “El edificio consolidado en el siglo XX con grandes ventanales albergaba en su interior cajas de bronce para el alquiler de apartados postales” (Yo tuve el número 429 por varios años). Un detalle de esa construcción era que tenía una rampa que daba a la calle por donde salían los vehículos de dicha “Oficina”.
¡Cómo olvidar que “mi grupo de amigos” desde los 15 años (de los que he narrado en más de un escrito) y otros más salíamos a “dar la vuelta” a la Nevería “El Siboney” y que al pasar por la “Oficina de Correos”, hacíamos la travesura de empujar a alguno de nosotros por la mencionada “pendiente”, a la vez que le preguntábamos:
-¿Qué hay allá abajo?
-¡Y nos reíamos!
¡Por ello era muy gracioso el paso por “El Correo”, de aquel grupo de adolescentes!.
Aunque al “sello postal” también conocido como “estampilla postal” le dedicaré un especial “Gastando Zapatos”, mencionaré que si al comprar “el timbre” no lo había por el costo exacto, era menester solicitar más hasta ajustar el importe; pegando luego gran parte del sobre por delante, pero librando las señas del “destinatario” y el “remitente” cuando éste no se señalaba en la solapa posterior.
En caso de que se tratara de correspondencia oficial o de empresa la mayoría de las ocasiones estaba membreteada por la imprenta; inclusive había particulares que gustaban grabar sus sobres y papelería con letra especial, distinguiéndose por calidad y buen gusto.
¡“…En algunas ocasiones se especificaba con un sello si el servicio era “ordinario” o “ENTREGA INMEDIATA” (Lo que significaba que la carta debía ser distribuida a la brevedad posible).
Los sobres postales muy ligeros conocidos como “aerogramas” de franjas rojas y azules, estaban diseñados para el “correo aéreo” (“airmail”) y su propósito histórico fue identificar rápidamente este tipo de correspondencia para darle prioridad. Recuerdo que las cartas que llegaban de España eran con ese papel aún más delgado y las rayas alternadas.
En aquellos años se escribía con “letra de molde”, ”de imprenta” o ”scrip”. Yo empezaría a utilizarla a finales de los 60’s o principios de los 70’s pero también aprendí con “letra manuscrita” (“cursiva” o “ligada”)… palmer.
Para facilitar su aprendizaje había unos cuadernos rayados con espacios angostos para minúsculas y espacios grandes para las letras mayúsculas; no los he vuelto a ver.
La llegada del cartero a la casa de mis papás Calle 6 No. 105 era casi a diario y ni qué decir en las fechas como comenté, de cumpleaños o relevantes..
Con los años se incrementó de manera sustancial por un remitente constante: “Selecciones del Reader’s Digest” al igual que alguna revista mensual o libros que esporádicamente compraba alguno de mis hermanos.
¡Posteriormente empezó la “lluvia de promociones” vía “el Corrreo”!.
He observado que los “buzones tradicionales” en las casas están desapareciendo en favor de “conjuntos comunitarios”, “buzones de paquetería” o “apartados postales”, impulsados por “la digitalización”.
Igualmente que en ciertos lugares era común ver buzones tipo EUA: “…una caja metálica (frecuentemente de aluminio o acero galvanizado) en forma de túnel o bóveda y una puerta con bisagras en la parte delantera, además de su característica bandera roja pequeña en el lateral, la cual se levantaba para notificar al “cartero” que había correo dentro para ser recogido…”.
Existen “cintas” principalmente antiguas donde “el cartero” es protagonista, explorando “su papel” como “conector humano”, portador de noticias (tanto buenas como malas) y “símbolo de esperanza o cambio”.
Viene a mi mente la película italiana de “Il Postino”/“El cartero”(1994): “…un hombre sencillo que acepta un empleo “de cartero”. Su trabajo consiste en llevar el correo a un único destinatario, el poeta chileno Pablo Neruda, que vive exiliado en un pequeño pueblo italiano. “El cartero” se siente fascinado por la figura de Neruda y entre los dos hombres irá creciendo una gran amistad…”.
Como dije, hoy hablar de “Correo” es ese sistema de enviar un comunicado por la vía “Mail” del internet (“Correo electrónico”), comunicación instantánea en una computadora, un celular o cualquier “dispositivo electrónico”.
“El Servicio Postal Mexicano”actualmente (“SEPOMEX”) comúnmente llamado “Correos de México”, continúa funcionando como un organismo descentralizado manteniendo sus funciones de comunicación nacional e internacional, pero con un enfoque renovado en “la era digital”.
…es recomendable que las generaciones de mi edad nos actualicemos aprovechando la automatización y dejando para el recuerdo lo que nos tocó vivir en el siglo pasado…
Por lo anterior, “Correos de México” no ha desaparecido sino que se ha transformado de un “medio de comunicación personal” a un “servicio enfocado principalmente en la paquetería y documentos oficiales”.
Aprovecho para agradecer al señor Alfredo Sosa quien ha sido “nuestro diligente cartero” desde hace apróx 9 años y que además , para la caracterización de este “escrito” me facilitó tanto su “cartera, moto y silbato”.
Cierro comentando que con motivo de las pasadas “Fiestas Navideñas” (2025) recibimos con alegría del “Antiguo Continente”, una linda tarjeta de nuestro sobrino Luis Arturo y Ana “vía correo aéreo”… “aunque parezca raro hoy en día”.






















